sábado, abril 18, 2009

La prueba de la puerta



Sonny: Habrá sólo tres grandes mujeres en tu vida. Llegan como los grandes boxeadores, una vez cada 10 años. O a veces llegan las tres al mismo tiempo, a mí me pasó eso cuando tenías 16. Si esta chica te gusta puede que sea una de las grandes.

Lo que vas a hacer es ir a buscarla en auto. Yo te voy a prestar el mío para que hagas una buena impresión.

Y entonces le haces la prueba, es la prueba de la puerta:

Estacionás en la vereda de su casa y cuando te bajás del auto asegurás las dos puertas del auto. Después le abrís a ella para que entre. Y entonces caminás por detrás del auto y ahí la mirás por el vidrio trasero del auto. Si ves que ella no te abre el seguro del auto para que puedas entrar entonces dejala inmediatamente.

Calogero: ¿Sólo por eso?

Sonny: Escuchame, si ella no se acerca a quitar el seguro para que entres significa que es una egoísta. Y que sólo acabas de ver la punta del iceberg. Entonces la dejás.

Calogero: ¿Y que pasa con eso de seguir a mi corazón, de encontrar alguien que me permita tomar vuelo?

Sonny: Tonterías, la prueba de la puerta es lo que cuenta.

("A Bronx Tale", 1993)

Tal vez alguien recuerde esta película que fue conocida con el nombre "Una luz en el infierno" y parodiada en un capítulo de los Simpsons (como tantas otras). Aquí Calogero Anello es un niño callejero de nueve años, cuyo padre Lorenzo lucha para mantenerle lejos de la corrupción. Un día Calogero presencia un crimen cometido por Sonny, el capo de la mafia del barrio, y al negarse a identificarlo éste asume el papel de segundo padre y comienza a fondo la nueva educación del pequeño.

La volví a ver hace poco y me recordó la importancia de los gestos. Cuando uno conoce a alguien que realmente le interesa, y sin entrar en las peleas ni guerra de los sexos, se supone que tendrá ciertos gestos. Los tendrá sin pensarlo, saldrán naturalmente.

No es ser más o menos caballero, no es una pelea porque alguien no quiere pagar una cuenta, no es una estrategia, no es especular. No es un deber, es un querer.

Y elegí este fragmento de esta película como ejemplo "masculino" para que no se me acuse de hablar de consejos de revista Para Ti.

La otra cara es el egoísmo, es el hacer "lo que me conviene", es la mediocridad, el "por las dudas no me arriesgo", el dar vueltas, la falta de voluntad.

Esto me recordó también al libro "Amor líquido" de Zygmut Bauman. Allí el autor plantea que el modelo de amor dominante hoy es el del "amor líquido". Un modelo de amor que se rige por las mismas reglas que la sociedad de consumo. Un amor en el que se manejan conceptos como interés, coste, beneficio o hipoteca.

"Lo que esperan escuchar es cómo lograr la cuadratura del círculo: cómo degustar las dulces delicias de las relaciones evitando los bocados más amargos y menos tiernos; cómo lograr que la relación les confiera poder sin que la dependencia los debilite, que los habilite sin condicionarlos, que los haga sentir plenos sin sobrecargarlos…

...Los lectores se enteran de que pueden intentar establecer “relaciones de bolsillo”, que “se pueden sacar en caso de necesidad”,pero que también pueden volver a sepultarse en las profundidades del bolsillo cuando ya no son necesarias".

Tal vez sin llegar a pretender hoy en día la abolición de las relaciones líquidas (o "conexiones", como Bauman preferiría llamarlas) sí creo firmemente en no ser mediocre, en tener fé y en empezar algo bien y con le pie derecho (aunque dure 3 días).

jueves, abril 02, 2009

Cine, mujeres y el mundo laboral



Dejo acá unos párrafos de un excelente escrito de Cecilia Absatz publicado en la revista del diario La Nación el domingo pasado sobre una película que vi 300 veces (desde que era niña) y cada vez me cierra más. Porque, al pasar el tiempo, uno va adquiriendo diferentes miradas sobre una misma historia y , a veces, se va identificando más con los personajes.

Este es el caso de la película "Working Girl" o "Secretaria Ejecutiva". Bien ochentosa y marcando con fuerza el período de cine de mujeres con traje (como también lo hizo "Bay Boom" o "Quien llamó a la cigueña?" con Diane Keaton).

"Secretaria Ejecutiva es el retrato de una joven que trata de ingresar al mundo de los negocios, pierde la inocencia y hace un curso acelerado sobre el manejo del poder. Hay una historia de amor, por supuesto, y una canción de Carly Simon ganadora de un Oscar, Deja correr el río.



(...)Tess (Melanie Griffith) es una muchacha muy bonita, de origen sencillo y aspecto algo vulgar; está llena de buenas ideas, pero no logra perforar el techo que la mantiene aplastada contra un escritorio de secretaria. Su jefa, Katharine Parker (Sigourney Weaver), tiene todo lo que a ella le falta: fortuna, educación de alta gama, contactos, idiomas y un guardarropas (de Ann Roth) que podría usarse hoy mismo sin tocarle una coma, digamos así. Tess tiene mucho que aprender: a hablar con elegancia, a vestirse, a mentir. A usar el poder como un arte marcial, con eficiencia y economía. Y también a resistir el vértigo profundo que significa ganar.

(...)Pero en lugar de un príncipe azul y una casa con jardín, lo que Tess quiere es generar negocios y operar en la bolsa. Como ella misma le dice a Harrison Ford cuando toma una copa demás: "Tengo una cabeza para los negocios y un cuerpo para el pecado; ¿algún problema?". Esta frase reveló una nueva filosofía del pudor y un umbral diferente para la ambición de una mujer. Hoy, a cierta distancia, podría incluso leerse como una de las definiciones posibles de la década del noventa, que comenzaba precisamente en ese momento.



(...)Tess, veinte años atrás, mostró un camino. Aunque al principio fue engañada y humillada, supo pelear y sobrevivió. A ella no la iban a encontrar de madrugada aferrada a un teléfono."

"Working Girl" no es una película de amor. Su escena final no nos muestra un gran beso entre los protagonistas sino la felicidad de tener...una oficina propia en un gran edificio. A diferencia de "You´ve got mail" (donde la protagonista pierde su negocio pero gana un amor) esta película apunta a un objetivo femenino de la década que implicaba que era posible "tenerlo todo".

Muchos años después- y contrariamente- en "The Devil wears Prada" (El Diablo viste a la Moda) la protaginista resigna el pasar glamoroso y prestigioso (porque no era dinero lo que buscaba) por una vida sin los vicios del éxito profesional.

Para ser más claros, allí donde Tess se quitaba las zaptillas para ponerse los tacos, Andy se quita las botas de Channel para volver a sus viejos zapatos. Y es curioso el hecho de que el mismo afiche promocional muestra unos tacos aguja.



Otras dos películas que abrodan el tema de la relación de las mujeres y el mundo laboral con sus respectivas vicisitudes son:

-"Picture Perfect" (El retrato perfecto)
-"Secretary" (La Secretaria)